Hay muchas cosas que, en nuestra opinión, deben cambiar, no sólo en el sistema financiero tradicional, sino también en el campo de las criptomonedas. Vamos a explicar por qué.

El sistema financiero debe cambiar

Creemos que los sistemas bancario y financiero actuales ya han hecho todo lo que podían hacer y, de todas formas, estos no fueron creados en base a reglas justas. Si vemos cuánto ha cambiado la economía mundial durante los últimos 200 años, la década pasada vio un gran aumento de la impresión de dinero.

¿Por qué es malo esto? Debido a que el poder adquisitivo del dinero disminuye rápidamente, aunque los artículos de las tiendas no son más caros, el dinero en nuestras billeteras y cuentas bancarias pierde su valor. Esto ha creado una situación en que la gente no piensa en ahorrar, ya que con cada dígito agregado, todo aquél que no sea experto en inversiones perderá dinero. Los gobiernos deberían proteger nuestros ahorros, pero al aumentar la cantidad de dinero nos deja con las mismas sumas pero de menor valor.

¿Deberíamos todos ser expertos en inversiones? Tal vez, pero no necesariamente. ¿Qué pasaría si hubiese un sistema que hiciese obsoletas estas reglas restrictivas?

¿Qué debe cambiar?

Las criptomonedas se han convertido en una alternativa popular ya que aborda varios problemas del sistema financiero actual, tales como:

  • La lentitud de las transacciones a nivel mundial
  • Reglas que obstaculizan las transacciones (p. ej., los bancos no operan los fines de semana)
  • Tasas de transacción elevadas
  • Poca accesibilidad y poca facilidad de uso

En este momento, cualquier persona puede tener acceso a su monedero electrónico desde su dispositivo inteligente sin necesidad de tener cuenta bancaria. Si alguien perdiese su dispositivo, su monedero electrónico continuaría seguro. Cada vez más sistemas se construyen teniendo en cuenta al usuario, no lo que sea conveniente para alguna institución.

La libertad de la criptomoneda

La mayor ventaja de las criptomonedas es que no se las puede simplemente imprimir y aumentar. La única forma de hacer esto sería llevar a cabo una reforma monetaria y recoger todas las criptomonedas y reemplazarlas por una nueva (algo como lo que sucede en la zona del euro, al ser éste adoptado oficialmente por un país miembro). Esto, sin embargo, sólo pueden hacerlo los propios usuarios, no una institución superior. El criptodinero de los monederos electrónicos de todo el mundo puede ser usado sólo por sus respectivos usuarios.

Esa libertad puede tener un costo. Estamos seguros de que has leído en las noticias que las criptomonedas más famosas no son más que una burbuja. La gente tiende a verlas como una manera rápida de enriquecerse, lo que desanima a muchos comerciantes que preferirían ver más bien un medio de pago estable que una moneda críptica que fluctúa constantemente.

Ningún comerciante quiere correr el riesgo de aceptar una moneda que hoy vale 1.000 € pero que al día siguiente puede bajar a 100 €. Incluso el valor ocasional de 2.000 € es insuficiente para generar confianza. Nadie quiere un salario inestable y aunque la ocasional historia de la persona afortunada que, casi sin saber, hace poco aceptó un pago en criptomonedas y terminó siendo millonario, puede ser muy alentadora, pero incluso los expertos más abiertos pueden seguir siendo escépticos.

La necesidad de confianza

Y aquí es donde está la razón más específica por la que optamos por una criptomoneda totalmente nueva. Lo que mantiene estable a cualquier moneda es la confianza. La confianza es un desafío particular en cuanto a las criptomonedas, ya que actualmente la base de usuarios tiende a tener una mentalidad especulativa, lo que puede hacer que los precios sean bastante volátiles. Y la volatilidad es lo que menos necesitas, especialmente cuando las bases de usuarios pueden llegar a millones.

Nuestro objetivo es iniciar un movimiento nuevo. En este momento tenemos expertos en criptomonedas que enseñan a los nuevos usuarios cómo jugar. Si se la considera mercancía que puede ser comprada a bajo precio y vendida a buen precio, nunca se convertirá en una moneda común. Eso no quiere decir que nos opongamos al aumento de su valor, pero no debe hacerse a costa de su confiabilidad ni según las viejas reglas. Es por eso que queremos ser diferentes de la distribución que actualmente gobierna este campo.

Lee más: Sobre las Criptomonedas, sin Emociones