Hace mucho tiempo se hacía trueque de mercancías. No había dinero como lo conocemos hoy. Sí, así es. Se cambiaban mercancías por mercancías. Incluso los animales de granja eran usados como mercancías en los negocios.

Ahora, adelantamos rápidamente al día de hoy: aún seguimos haciendo trueques. Bueno, vale, no todos los días y más que nada con nuestros amigos, pero a veces se involucran hasta socios de negocios. Y, ¿sabes qué?, está bien. El trueque todavía se usa ampliamente en muchas partes del mundo y siempre será así.

Capítulo uno: Monedas de metal

El siguiente paso en la historia del dinero fueron las monedas de metal. La civilización empezó a pagar por sus mercancías con monedas que tenían un valor específico asignado a ellas. Esto hizo el comercio mucho más accesible y los precios más comprensibles.

Como ves, en los trueques el precio de las mercancías nunca fue fijo. Era casi imposible establecer su valor. Por eso era mucho más fácil asignar valor a las monedas de metal.

Capítulo dos: el Papel Moneda

Poco después, los primeros billetes entraron al juego. Esto hizo todo mucho más fácil ya que el papel moneda puede ser producido masivamente sin depender de la existencia de materias primas como oro o plata.

Las monedas de metal y el papel moneda han coexistido desde entonces. Aunque, en la mayor parte del mundo, las monedas ya no se hacen de metales preciosos, esta notable pareja nos sigue siendo muy familiar en el siglo XXI.

Capítulo tres: el Dinero Plástico

Después de muchos siglos y justo antes de la era digital, sucedió algo extraordinario. Las primeras tarjetas de plástico fueron emitidas. Ellas hicieron mucho más simple el uso de fondos. La gente ya no tuvo que cargar consigo mucho dinero en efectivo todo el tiempo.

Súbitamente fue posible cargar dinero en tarjetas de plástico y usarlas en ciertas tiendas, restaurantes y cafeterías. ¡Fantástico!

Capítulo cuatro: el Dinero en Línea

Y entonces hubo Internet. Y el juego cambió. La banca en línea empezó a operar y se convirtió en corriente general, permitiendo a la gente verificar su saldo y mover dinero de una cuenta a otra por medio de la web. ¡Fue algo revolucionario!

Pero no todo era bueno. Las transferencias eran costosas y lentas.

Hoy en día, la banca en línea sigue siendo el método más usado para almacenar y transferir fondos. Y varias monedas fiduciarias lo alimentan. Pero todo cambiará durante este siglo.

Capítulo cinco: el Dinero Digital

Hemos llegado a un momento en el que el mundo digital crece tan rápido que es casi imposible pestañear sin que algo nuevo aparezca en algún lugar del mundo. El mundo de hoy necesita una moneda digital que pueda moverse de manera instantánea y que sea económica para sus usuarios.

Siguiente escena: entran las criptomonedas.

Lo que pasa es que, durante los últimos diez años, las criptomonedas basadas en cadenas de bloques han dominado la escena. Estas nos han dado la oportunidad de pensar en medios alternativos para transferir dinero. En su forma más pura, la transferencia de criptomonedas es instantánea, prácticamente gratuita y muy segura.

Aunque en este momento hay algunos problemas. Como la tecnología es relativamente nueva, las criptos de hoy todavía no se han establecido de manera que sean conocidas y usadas globalmente como método convencional de almacenar y transferir fondos.

Pero esto cambiará. Creemos firmemente que las criptomonedas de la cadena Dag serán las primeras en convertirse en las dominantes. Estas serán los Alfas. Serán las que derrumbarán el sistema de banca en línea basado en moneda fiduciaria.

Continuará.

Sigue leyendo: El Ecosistema de Dag y el Mundo Digital necesitan Dinero Digital.

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